Lolo Jones

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"¿Qué clase de persona sería si lo dejara ahora? Tengo que volver a la pista, ser fuerte y recuperar mi ritmo."
Desde sus humildes orígenes, hasta convertirse en la actual recordwoman de 100 metros vallas femenino y hacerse un hueco entre las figuras del atletismo, la olímpica Lolo Jones ha superado innumerables dificultades. Por ejemplo, cuando era la gran favorita para hacerse con la medalla de oro en los 100 metros vallas de las Olimpiadas de Pekín 2008, una desafortunada caída a escasos metros de la meta la privó de la victoria. Sin embargo, este accidente no es sino uno de los muchos escollos que esta optimista y positiva atleta nacida en Iowa ha acabado por superar.

DE LOS GRANDES OBSTÁCULOS DE LA VIDA…

Lori "Lolo" Jones y sus cinco hermanos fueron criados en solitario por su madre. Las difíciles circunstancias de su infancia la obligaron a cambiarse de casa y de colegio varias veces siendo aún una niña, tónica que a la larga acabaría poniéndola ante la primera gran encrucijada de su vida: elegir entre mudarse una vez más con su familia o hacer realidad su sueño de triunfar en el atletismo.

La decisión de Jones de luchar por su sueño acabó dando sus frutos, tanto en la pista como en el aula, y es testimonio de su impresionante ética profesional. Viviendo con familias de acogida, Jones asistió al instituto Theodore Roosevelt y después a la Universidad del Estado de Luisiana (LSU), donde gracias a su ejemplar diligencia obtuvo títulos académicos (entre ellos una licenciatura en economía) y marcas récord en 60 y 100 metros vallas. La atleta, que también toca el violonchelo, dejó la LSU siendo once veces campeona de América, sentando así las bases y creando grandes expectativas para una futura carrera meteórica.

 

...A LAS VALLAS DE LA PISTA

Sin embargo, el debut de Jones como profesional no fue todo lo bueno que cabía esperar, al no conseguir clasificarse para los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004. Desconsolada y sin dinero, se planteó olvidarse del atletismo profesional y buscarse un trabajo estable de ocho horas haciendo valer su licenciatura en económicas. Pero Dennis Shaver, su entrenador, no quiso ni oír hablar de ello Con su ayuda y su visión, Jones quedó segunda en su primera competición como profesional en Stuttgart. La impresionante campaña realizada en 2006 demostró al mundo que tenía madera de campeona y que había que tenerla muy en cuenta.

A finales de ese mismo año, era cuarta en la clasificación de EE.UU. y séptima del mundo. En 2007, se proclamó campeona en el Campeonato del Mundo de Atletismo en Pista Cubierta de Valencia (España) y con sus buenas y regulares actuaciones consiguió una plaza en el equipo estadounidense para los Mundiales de Osaka (Japón). En 2008, fue segunda en varias citas europeas y ganó en Dusseldorf, donde incluso batió un récord. Esa misma temporada se proclamó campeona de EE.UU. en pista cubierta y al aire libre.

 

SUERTES DISTINTAS

2009 le deparó suertes distintas a esta ambiciosa atleta de 27 años: tras sufrir una lesión en el tendón de la corva en abril, Jones aceleró su rehabilitación y sufrió una recaída que la dejó fuera de la semifinal del Campeonato de EE.UU. Este desplome técnico le impedía acudir a los Campeonatos del Mundo de Berlín, aunque no todo estaba perdido.

El 20 de julio, Jones dio un vuelco en la carrera de 100 metros vallas femenino de Rethimno (Creta): pese a ser su quinta carrera en una semana, Jones dominó la carrera (y a sus rivales) desde el principio, registrando una marca de 12,47 segundos, la mejor del mundo. Jones, cuya mejor marca personal son los 12,43 conseguidos en la semifinal de Pekín, sabe ahora que cualquier cosa es posible. 

Durante el resto de la temporada 2009 Jones no hizo sino aumentar su prestigio con un tercer puesto en el London Grand Prix y en Mónaco, y con un segundo puesto en Estocolmo. En 2010, Lolo se alzó con la medalla de oro en 60 metros vallas en el Campeonato Mundial Indoor de Doha. 

 

UNA ATLETA HUMANITARIA

Jones también trabaja duro fuera de las pistas, difundiendo su propio mensaje de entusiasmo con actos benéficos en su antigua escuela y donaciones económicas a varias causas. De hecho entre sus muchos logros deportivos, Jones luce orgullosa el título de "Atleta Humanitaria del Año", concedido por Visa gracias a su importante contribución par ayudar a las víctimas de las inundaciones de su Iowa nativa. Jones, que en su día también se benefició de actos de buena voluntad y caridad, conoce mejor que nadie la importancia de dar a los demás.