La velocidad para el tenista

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En este artículo nos ocuparemos de cómo conseguir que la rapidez, una Capacidad específica, muy útil en el juego del tenis, sea más consistente: La rápida transición entre la esprintada, frenada y golpe.

Al tenista se le pide muy a menudo que de pequeños saltos entre golpe y golpe (que baile), que le permitan salir disparado a cualquier bola y golpee la pelota con la mayor velocidad posible. Además, no puede llegar al impacto con una posición corporal cualquiera, ya que deberá dirigir la pelota hacia el lugar deseado del campo adversario , de tal manera que lo ponga en dificultades. En otros deportes, tales como los 100 metros lisos u otros, el “golpe” del corredor es, de lo contrario, el de llegar el primero a la meta y esto supone una posición completamente distinta, que no conlleva frenada y vuelta al medio, ni implica la necesidad de estar completamente anclado en ese momento, etc.

Todos los músculos del tenista involucrados en el movimiento se “cargan” para luego hacer explotar su potencia en la acción de impacto con la pelota, pero no todos los jugadores poseen la misma capacidad de pasar rápidamente de una contracción a la otra: algunos están más dotados genéticamente, ya sea a nivel nervioso o a nivel de propiedad muscular, pero en el tenis moderno este tipo de velocidad es cada vez más necesario.

El tenista debe llegar rápidamente cerca de la pelota, pero para golpearla con eficacia, deberá "frenar" su movimiento y repartirlo entre las piernas y el tronco para realizar el golpe programado. En la fase del juego de llegada a la proximidad de la pelota, los músculos extensores de las extremidades inferiores deben parar el cuerpo, que posee una energía cinética discreta (producida por el propio movimiento), mientras que la parte superior del cuerpo se está preparando con la extensión de los músculos oblicuos del abdomen, del dorso y de la parte delantera del hombro, a la orden del sistema nervioso central, para que el complejo brazo-raqueta reaccionen a punto. A continuación, algunos ejercicios indicados para mejorar la Capacidad específica de transición entre la frenada y la el propio golpe de raqueta.


  1. Saltos "canguro": de pie, doblarse completamente sobre las piernas y, con un movimiento breve y muy rápido, efectuar un salto hacia arriba. Cuando se alcanza la máxima altura, recoger las rodillas contra el pecho y volver a descender con las piernas semidobladas, donde las rodillas tienen la función de un muelle. Repetir de 3 a 5 series con 10-15 repeticiones cada una.

  2. Flexión "forzada": de pie, sujetando dos mancuernas de 3 a 5 Kg. sobre los hombros con los brazos flexionados y las gomas delante, efectuar un largo paso hacia delante doblando la rodilla, al finalizar la flexión, saltar energéticamente sobre el pie hacia delante para regresar rápidamente a la posición de partida. Repetir de 3 a 5 series con 10-15 repeticiones alternando los pies delante.

  3. Recogida de la pelota y relanzamiento sobre la semiesfera: Tras haber realizado el "paso zancada" (salto – flexión de las piernas, específico de tenis) y de haber efectuado un paso lateral que simula el primer paso del tenista hacia el impacto con la pelota, apoyar la parte delantera del pie en una semiesfera y, manteniendo el equilibrio, tomar una pelota de ½ - 1 Kg. al vuelo con una mano para después volverla a lanzar al compañero. El movimiento interno simulará los diversos golpes de tenis: derecha y revés bajos, a media altura y altos, volea y remate. Repetir de 3 a 5 series con 10-20 simulaciones de golpe cada una.